Compliance

La Ley Orgánica 5/2010 de 22 de Junio, que modificaba el Código Penal español, introdujo por primera vez en nuestro ordenamiento jurídico el concepto de la responsabilidad penal de las empresas, posteriormente completada y mejorada con la reforma del Código Penal del año 2015.  Ello supone que las personas jurídicas puedan ser también responsables por los delitos cometidos por sus representantes legales (administradores, apoderados y empleados), siempre y cuando no se haya ejercido sobre ellos el debido control y el delito mediante la implantación de un Plan de Gestión para la Prevención de Delitos mediante el cual supervise la actuación de sus directivos y empleados.

¿Cuáles podrían ser las CONSECUENCIAS para una persona jurídica que NO cuente con un Plan de Gestión para la Prevención de Delitos?

Sanciones, tanto administrativas como penales cuya graduación dependerá de la gravedad de la infracción, pudiendo llegar hasta la perdida de la licencia o la disolución de la persona jurídica.

Suspensión de sus actividades por un plazo que no podrá exceder de cinco años.

Clausura de sus locales y establecimientos por un plazo que no podrá exceder de cinco años.

Prohibición de realizar en el futuro las actividades en cuyo ejercicio se haya cometido, favorecido o encubierto el delito. Esta prohibición podrá ser temporal o definitiva. Si fuere temporal, el plazo no podrá exceder de quince años.

Intervención judicial para salvaguardar los derechos de los trabajadores o de los acreedores por el tiempo que se estime necesario, que no podrá exceder de cinco años.

Inhabilitación para obtener subvenciones y ayudas públicas, para contratar con el sector público y para gozar de beneficios e incentivos fiscales o de la Seguridad Social, por un plazo que no podrá exceder de quince años.

Además de cumplir con la legislación vigente, traduce en un probable impedimento de la imputación de la empresa en el caso de que se cometa un delito.

Conlleva en una mejora de la gestión empresarial, es decir permite detectar fallos o vicios de comportamiento en la empresa. 

Mejora la reputación de la empresa, una vez que, involucra a toda la organización en la consecución de un comportamiento ético que se reflejará en la percepción de los clientes y proveedores de la empresa, transmitiendo confianza y traduciendo en mejores negocios.

Permite detectar fraudes, la utilización indebida de los medios de la empresa, robos y actitudes impropias en los mandos intermedios, empleados y proveedores. Es decir convierte en una mejora de seguridad de la empresa.

En el futuro, probablemente se exigirá como requisito de contratación con el sector público que el operador económico disponga  de un Plan de Prevención Penal hecho a medida, actualizado y completo. 

Puede abaratar los costes de seguros y pólizas.

¿Qué VENTAJAS tengo en implementar un Plan de Gestión para la Prevención de Delitos en mi empresa?

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